Nuevos avances en la sanitización del aire a través de la radiación ultravioleta de onda corta (UV-C)

Cada vez se presenta mayor evidencia sobre el funcionamiento de la radiación ultravioleta de onda corta (UV-C) para desactivar el coronavirus de manera segura, es por esto que para algunos grupos científicos y empresas de iluminación han profundizado en la investigación, el cual se ha convertido en proyectos prioritario en esta época.

Según Rafael Álvarez, gerente de investigación y desarrollo de la empresa mexicana Construlita menciona que, en uno de sus proyectos, encontraron que la radiación UV-C modifica el código genético de los organismos y con esto es inviable que se reproduzcan. “El ADN tiene una estructura conocida como doble helicoide o la famosa escalera de caracol. Lo que pasa con esta estructura molecular, siguiendo con la metáfora, es que al usar UV-C se rompe un escalón y al tenerlos incompletos se genera una estructura molecular distinta, en este sentido, aunque los organismos pueden seguir teniendo vida, ya no se pueden reproducir, simplemente terminan su corta vida y se mueren”.

Cabe destacar que, este estudio arrojo que para la eliminación coronavirus debe tener una dosis correcta, es decir, no por el hecho de que los organismos sean bañados con UV-C va a ser suficiente para que se tenga la afectación al código genético; para ello se requiere una dosis medida con distancia y tiempo. Además, se decidió utilizar luz por tubos, la cual no podía estar directamente expuesta hacia las personas, ya que tiene más energía que el UVA y UVB, y porque además la UV-C no llega a la superficie de la tierra de manera natural, por eso se infiere que puede ser dañino para las personas y provocar carcinogénesis o afectaciones en los ojos.

Es ende, determinaron que “no debía ser expuesta a las personas ni a espacios donde cohabitan”. Es por esto que diseñaron un sistema que permite la sanitización del aire sin afectar las superficies, la cual significa que la radiación no tiene contacto con personas o áreas comunes.

Este sistema que utilizaron denominado Softlight UV-C, además de la iluminación, incluye un sistema de ventilación: primero succiona el aire, el cual se encuentra en el interior para exponerlo a la radiación ultravioleta de onda corta, ahí es donde aplica la dosis necesaria que hace que los patógenos que están en el aire muten, por lo tanto, se inhabilitan e impide su reproducción. Esta tecnología está ajustada para que el SARS-CoV-2 (COVID-19) tenga una desinfección de al menos 99.9999 por ciento.

De esta manera, es considerada una manera segura para las personas que se encuentran dentro de un espacio cerrado, ya que en cuanto al diseño y estructura logran que la radiación se encuentre a una distancia que es controlada. La fuente de radiación UV-C tiene un filtro de cuarzo, siendo su función la emisión de la radiación ultravioleta de onda corta, la cual se mantendrá por debajo de 185 nanómetros, es por esto que se evita que ésta se convierta en ozono y sea más seguro.

Cabe destacar que el Softlight UV-C fue validado en el National Emerging Infectious Diseases Laboratories (NEIDL) de la Universidad de Boston, en Estados Unidos, (laboratorio que también ha estudiado el ébola, la influenza y el SARS-CoV-2). Sin embargo, aún no existen organizaciones que fiscalicen este tipo de sistema.

Fecha publicación: 10/09/2021 16:00:00
Fuentes:
Para desactivar el SARS-COV-2
Desinfección por radiación ultravioleta y ozono: beneficios y riesgos de sus usos
Articulo redactado por: Por Camila Vargas Céspedes